
San Lorenzo hizo su estreno en la Copa Sudamericana frente a Recoleta de Paraguay. El encuentro terminó en un empate 1-1 que se definió temprano: el local golpeó primero a los 13 minutos, pero el Ciclón reaccionó rápido y, a los 17, logró la igualdad definitiva de la mano de Auzmendi.
El desarrollo del trámite resultó algo caótico para el equipo de Gustavo Álvarez. Si bien no fue un mal partido, la falta de eficacia volvió a ser el talón de Aquiles, una tendencia que se repite: San Lorenzo genera, pero no concreta.
En el aspecto defensivo, la sensación es que todavía falta trabajo. No queda claro si es una cuestión de nombres o de un funcionamiento que aún no termina de aceitarse. Tras tres partidos del nuevo ciclo, las incógnitas abundan: ¿Puede Gregorio Rodríguez ser carrilero? ¿Tiene Herrera el nivel para ser el stopper titular? ¿Dónde rinde más Tripichio, en el medio o por la banda? Y la pregunta que se hace todo el mundo: ¿Debe ser titular Vietto? Y si entra, ¿a quién se saca?
Con un plantel evidentemente corto, San Lorenzo está obligado a la prolijidad. No puede permitirse arriesgar de más; necesita claridad en el planteo y jugadores inteligentes que comprendan el contexto actual del club, algo que hoy parece escasear en varios intérpretes. De cualquier forma, un empate como visitante en una copa internacional siempre se ve con buenos ojos, siempre y cuando se logre rectificar el punto ganando de local.
Ahora, el calendario no da tregua. El próximo desafío será por el torneo local frente a Newell’s en Rosario (15:00 hs), para luego recibir a Deportivo Cuenca el jueves a las 21:30 hs. Resta ver si el técnico optará por la rotación o si mantendrá a los titulares para intentar, finalmente, aceitar el funcionamiento colectivo.
Lorenzo Driau Simari
