De Boedo a Quixaxe: la mística azulgrana cruza el océano para transformar realidades. En el corazón de Mozambique, mujeres y hombres juegan por su libertad con pelotas fabricadas en cárceles argentinas. A un año de la partida de Jorge Bergoglio, el hincha que llevó al Ciclón al mundo, honramos una historia de fe y solidaridad que traspasa cualquier frontera.
Desde El Plateista mantuvimos charlas exclusivas con el Padre Guillermo Gómez, Alejandro de la Peña de Lincoln y Jorge Vozza, protagonistas de este puente solidario que une Boedo con el norte de Mozambique.
Todo comenzó con un gesto simple pero cargado de simbolismo. El Padre Guillermo Gómez, oriundo de Trenque Lauquen, llegó a su nueva comunidad en la provincia de Nampula con un regalo especial: pelotas de fútbol fabricadas por «El Pase», una cooperativa de presos que buscan su libertad a través del trabajo.
«Lo primero que hice al llegar fue inflar una pelota y, sin decir palabra, la tiré en medio de jóvenes y adultos. La respuesta fue inmediata: entre risas y expresiones en macua (el idioma local), comenzó el juego», relata el Padre Guillermo a este medio.
Esa chispa inicial pronto se transformó en una necesidad comunitaria. En un lugar donde Messi es tapa de cuadernos escolares, la gente le propuso al cura formar un equipo propio. Así nació el Clube Atlético São Lourenço de Moçambique.

Lo más disruptivo del proyecto no fue solo el nombre, sino la integración. En una sociedad donde la vida de la mujer suele reducirse al trabajo doméstico y la machamba (huertas de sustento), San Lorenzo les abrió una puerta inédita.
«Es el primer equipo de mujeres en Quixaxe. Nada fue fácil; incluso algún marido le pidió al entrenador que sacara a su mujer del equipo, pero el trabajo continúa», explica Gómez. Para ellas, ponerse la azulgrana es mucho más que jugar: es un espacio de libertad donde ríen y se expresan sin las presiones de su entorno.

Para que el sueño tuviera sus colores oficiales, la red de San Lorenzo se activó de inmediato. La Peña Azulgrana de Lincoln, la Peña de Rafaela y Juan Jorge Vozza (responsable de la Capilla Padre Lorenzo Massa) se pusieron manos a la obra. Gracias al Departamento Social del Club, hoy los jóvenes de Quixaxe no solo visten la camiseta, sino que representan oficialmente a la institución en la Liga de Scholas Occurrentes, la organización impulsada por el Papa Francisco.

Esta historia demuestra que San Lorenzo es una identidad que trasciende el cemento del Nuevo Gasómetro. Es, en esencia, la prueba de que el club sigue siendo ese refugio social que imaginó el Padre Lorenzo Massa, exportando alegría y transformación a los lugares más remotos del planeta.
Por Lorenzo G. Driau Simari
