
San Lorenzo visitó el domingo a River en el Monumental por los octavos de final de la Copa de la Liga. El Ciclón cayó por penales tras redondear un buen y digno partido, pese a jugar con un hombre menos desde los 30 minutos del primer tiempo.
Analizar el trámite desde lo estrictamente futbolístico es complejo, ya que fue un encuentro fuera de lo común. River alcanzó el empate en el último minuto del tiempo suplementario. Luego, en la definición por penales, San Lorenzo tuvo dos chances para liquidarlo, pero falló ambas. El conjunto de Álvarez hizo un partido digno de la historia del club: mucho huevo, garra e intensidad. Sin embargo, algunos jugadores no estuvieron a la altura y carecieron de la concentración necesaria en una cita de este calibre.
Este encuentro dejó en evidencia que ciertos futbolistas no pueden seguir formando parte del plantel, al menos en el corto plazo. Es el caso de Reali, tras su expulsión temprana, o del juvenil Perruzzi, luego de malograr el penal que costó la eliminación.
Como hincha y socio desde los siete años, la derrota del domingo es una de las que más me dolió. Significaba vencer al equipo más importante de América en su cancha y con un jugador menos. Era la oportunidad de volver a ganar un clásico tras 25 partidos, una deuda que el club y los jugadores aún mantienen con nosotros.
El camino de Boedo en este torneo argentino —que, dicho sea de paso, nivela hacia abajo y premia la suerte de un día antes que la regularidad— fue turbulento. El ciclo comenzó mal con Ayude en el banco; incluso, la clasificación llegó a verse lejana. Sin embargo, Gustavo Álvarez logró enderezar los hilos y clasificar a la siguiente ronda. El técnico le cambió la cara al equipo, le dio una identidad clara y consiguió que el plantel se anime a mirar más el arco rival que el propio.
Aunque todavía falta trabajo, este grupo podría lograr cosas importantes si corrige sus falencias actuales. Se nota un cambio respecto a los últimos técnicos que pasaron por el banco, aunque esta vez no fue suficiente. Por más merecimiento que exista, el fútbol se gana con goles y no con suerte.
La actividad de San Lorenzo en esta primera mitad del año todavía no termina. El próximo 20 de mayo volverá a jugar contra Santos en Brasil. Será un partido clave para sellar la clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana.
Lorenzo G. Driau Simari
